domingo, 6 de noviembre de 2011

Los dinosaurios de sangre caliente.

 
Dice Isaac Asimov: "El mejor libro sobre dinosaurios que he leído"
Los dinosaurios dominaron la tierra durante más de 140 millones de años.Hasta hace poco fueron considerados como reptiles de sangre fría, de tamaño demasiado grande y escasa inteligencia.En realidad, los dinosaurios no se parecían en nada al mito creado por los científicos de la época victoriana.
A mediados de la época de los 70, unos descubrimientos revolucionarios hicieron pensar que estas impresionantes criaturas no solo poseían sangre caliente, sino que también eran animales ágiles y sociables

La obra de Adrian Desmond es el relato completo y convincente de una de las grandes aventuras  científicas del siglo XX, y se ha convertido en un clásico de la literatura científica popular.Probablemente esta será la obra definitiva para todos los que deseen un relato sinóptico del episodio más sombríos de toda la historia de la tierra.

Los dinosaurios de sangre caliente es un bestseller internacional traducido a numerosos idiomas y que sirvió de base  para la película de la cadena dd televisión inglesa BBC, Horizon.

Título: Los dinosaurios de sangre caliente.
Autor: Adrian Desmond.
Editorial: Plaza & Janes.
ISBN: 0-09-174583-7.

Los decanos de Europa.

Maxilar con tres dientes descubierto en una cueva en Devon (Reino Unido) en 1927 y ahora identificado como el resto de la especie humana moderna más antiguo de la Europa noroccidental.- CHRIS COLLINS (NATURAL HISTORY MUSEUM, LONDON) / TORQUAY MUSEUM.
Los restos fósiles más antiguos de nuestra especie en Europa tienen unos 45.000 años.
Nuevas dataciones realizadas en piezas dentales halladas en Italia y en el Reino Unido aportan pistas sobre la coexistencia de los humanos modernos y los neandertales.
Unas cuantas piezas dentales procedentes de dos yacimientos, uno en el sur de Italia y otro en el Reino Unido, descubiertas hace años pero datadas de nuevo ahora con técnicas avanzadas, se han convertido en los restos de la especie humana moderna más antiguos que se conocen. Los de Italia tienen entre 45.000 y 43.000 años. Además, estos dientes se clasificaban hasta ahora como neandertales y, como están asociados a restos de una cultura de piezas de adorno personal, se venía adjudicando ciertas características cognitivas de aquella especie desaparecida cuando ahora se ha visto que en realidad son fósiles de la humanidad moderna, nuestros antepasados directos. "Los resultados aportan pruebas fósiles de un período más largo [de lo que se creía] de coexistencia en Europa entre neandertales y humanos modernos", escriben Stefano Benazzi (Universidad de Viena) y sus colaboradores en su artículo publicado en la revista Nature. Otro equipo, liderado por Tom Higham (Universidad de Oxford), presenta los análisis de las piezas dentales británicas, ligeramente más modernas.

El período en la prehistoria europea en que los neandertales fueron sustituidos por los Homo sapiens sapiens es uno de los más controvertidos y misteriosos que abordan los paleoantropólogos, puesto que en el plazo de unos pocos miles de años los primeros fueron sustituidos en el territorio (hasta extinguirse hace casi 30.000 años) por los segundos. Y no se ha identificado una causa determinante de esta sustitución y desaparición de una de las especies. En este escenario, los descubrimientos presentados ahora acerca de los restos más antiguos de la especie moderna no aclaran definitivamente las incógnitas, pero determinan quién es quién -y cuándo- en yacimientos clave, y ayudan a ir comprendiendo aquellos oscuros procesos.

Hasta ahora se consideraba documentada la presencia de la humanidad moderna en Europa hace entre 44.000 y 42.000 años, pero exclusivamente por vestigios como objetos hechos por nuestros antepasados y no por los neandertales. Sin embargo, los restos fósiles más antiguos tendrían entre 41.000 y 39.000 años. Por ello, Benazzi y su grupo afirman que, al determinar ahora una edad de entre 45.000 a 43.000 años para las piezas del sur de Italia, estas se convierten en "los restos humanos anatómicos modernos más antiguos que se conocen en Europa", confirmando una rápida dispersión de la especie en el continente antes de la desaparición de los neandertales.

Se trata de dos dientes infantiles, de leche, que fueron descubiertos, en 1964, en el yacimiento de Grotta del Cavallo, en el Sur de Italia, y que se clasificaron entonces como neandertales. Las dos piezas estaban en niveles arqueológicos de lo que se conoce como la cultura Uluciense, caracterizada por ornamentos personales, herramientas de hueso y pigmentos típicamente asociados con el comportamiento humano moderno, explica la Universidad de Oxford en un comunicado. La atribución neandertal de los fósiles, por tanto, ha estado en el centro de la argumentación que sostenía que la cultura Uluciense les correspondía.
Benazzi y sus colegas han utilizado técnicas de escáner avanzadas para analizar los dos dientes de nuevo y concluyen que son de Homo sapiens sapiens. Además, han hecho nuevas dataciones del yacimiento y establecen su antigüedad de entre 45.000 y 43.000 años.

La coexistencia ahora documentada entre neandertales y humanos modernos durante varios miles de años más de lo que se pensaba "tiene importantes implicaciones en el entendimiento del desarrollo del comportamiento humano completamente moderno. Si la colonización del continente europeo fue en una o varias oleadas de expansión, así como las rutas que se siguieron, está aún por determinarse", señala el investigador del CSIC Michael Coquerelle, que trabaja en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, uno de los miembros del equipo de Benazzi .

También el fósil británico se conoce desde hace tiempo. Es un fragmento de mandíbula superior con tres dientes, descubierta, en 1927, cerca de Torquay, en el Reino Unido, y asociada a herramientas de corte típicas de la cultura del hombre moderno, no neandertal. Esa mandíbula estaba identificada ya como perteneciente a la especie actual, pero las dataciones realizadas por radiocarbono en 1989 indicaban una antigüedad de unos 35.000 años. Ahora Higham y sus colegas explican que han aplicado una técnica más refinada y que la mandíbula, que efectivamente es de humano moderno, tiene entre 44.200 y 41.500 años. "Es, por lo tanto, el fósil anatómico conocido más antiguo del Noroeste de Europa", escriben los investigadores. Además, señalan que esta pieza "demuestra lo rápida y amplia que fue la dispersión de los primeros humanos modernos por Europa hace más de 40.000 años". Es descubrimiento significa que "los primitivos humanos modernos debieron coexistir con los neandertales en esta parte del mundo [noroeste de Europa], cosa que algo que muchos investigadores han dudado".

Los hallazgos de estos dos equipos son significativos más allá de adelantar en el registro fósil la presencia documentada de la especie humana moderna. Numerosos yacimientos atestiguan el cambio desde la cultura típica neandertal (Muesteriense) tardía a la tecnología de la especie moderna (Auriñaciense), caracterizada por determinadas herramientas, ornamentos y artefactos de hueso, explican los científicos liderados por Higham. Sin embargo, continúan, son escasos los fósiles de hombre moderno asociados son los restos auriñacienses primitivos , por lo que adquiere especial relevancia la mandíbula ahora datada en más de 40.000 años.

Fuente: El País.
A.R. - Madrid - 02/11/2011

Vida privada de los Dinosaurios.

 
Jorge Blaschke y Pedro Palao Pons son periodistas e ivestigadores de diversos temas de actualidad. Este es el segundo libro que escriben juntos.

Jorge blaschke, Premio  Nacional de Periodismo en 1982, es guionista de televisión y ha estudiado Paleontología, lo que le ha permitido realizar numerosas excavaciones.Ha escrito diversos artículos de investigación científicas e históricas en revistas especializadas, surgidos a raiz decsus viajes y expediciones por distintos continentes, tales como: El enigma de la desaparición de los dinosaurios (1980) Génesis y apocalipsis de la tierra (1982) y Huellas de dinosaurios en Enciso (1979)- esta última en colaboracon con Rafael Brancas y Julio Martínez.

Pablo Palao Pons es escritor, director de la revista Karma.7, asesor y guionista de diveesos programa de television especializados y autor de diversos árticulos en medios informativos. Desde 1985 es presentador y director de programas radiofónicos dedicados a las paraciencias - Misterios en la noche y Nuevas dimensiones, entre otros.


Título: Vida privada de los dinosaurios.
Editorial: Temas de Hoy.Esoterika.
ISBN: 84- 7880- 330- 0.

El dinosaurio de Salas.


El esqueleto parcial de un dinosaurio hallado hace 12 años, en un yacimiento cercado a Salas de los Infantes (Burgos) se ha presentado ahora oficialmente, con su descripción científica, y se le asigna un nuevo género y especie, Demandasaurus darwini. Los fósiles fueron excavados entre 2002 y 2004 en el yacimiento Tenadas de los Vallejos II, y se habían presentado ya varios estudios sobre el ejemplar y su entorno. Se han rescatado restos craneales del animal (incluidos dientes y premaxilares), huesos de la columna vertebral, costillas, elementos de la pelvis y del fémur. En total se han encontrado 810 huesos y fragmentos de huesos en los 240 metros cuadrados del yacimiento, y la mayoría de ellos pertenecen al mismo ejemplar. "Su estado de conservación es bueno, aunque han sido sometidos a un largo y delicado proceso de preparación y consolidación para garantizar su conservación y su estudio científico", explican los expertos en un comunicado del Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas. El animal es de hace unos 125 millones de años.



El Demandasaurus darwini sería un dinosaurio de tamaño medio, de 10 a 12 metros de longitud, indican los científicos en su artículo sobre el ejemplar y la nueva especie, publicado en la revista Acta Paleontológica de Polonia. El nombre de la especie, reptil de Demanda, de Darwin, hace honor a sierra de la Demanda y a Charles Darwin. Pertenece a la familia de los rebaquisáuridos, dentro del grupo de los diplodocoideos.
El ejemplar tiene características singulares, explican los investigadores, como los dientes con una ornamentación especial de crestas en su esmalte o las vértebras cervicales con estructuras óseas que no están presentes en otros dinosaurios. "La forma redondeada de su hocico contrasta también con los hocico de contorno más cuadrado del resto de los diplodociodeos.



"El Demandasaurus ha ampliado la distribución geográfica de los rebaquisáuridos, antes conocidos solo en África y en América del Sur", continúan los expertos. "Los rebaquisáuridos forman un grupo de dinosaurios sobre el que hay varias incógnitas por resolver, fundamentalmente referidas a su historia evolutiva. Parte de la dificultad radica en que hay pocos esqueletos razonablemente completos". Por ello, el descubrimiento del ejemplar de Burgos tiene importancia especial para esclarecer sus relaciones evolutivas.

El nuevo dinosaurio hace su debut de la mano de los investigadores del colectivo Arqueológico-paleontológico de Salas, la Universidad de Zaragoza, la Universidad del País Vasco, la Universidad Nacional Comahue (Argentina) y el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes que lo han estudiado.

Fuente: EL PAÍS - Madrid - 12/10/2011.

El Archaeopteryx vuelve a ser el primer pájaro.


El Archaeopteryx recupera su puesto después de que un estudio descartara que fuera un ave, científicos vuelven a sostener que no es un dinosaurio.

A principios de este año, el Archaeopteryx, el género de aves más primitivas, famosas y bellas que se conocen, fue derribado de su pedestal y del primer puesto por el descubrimiento de un dinosaurio terópodo celurosauriano que vivió a finales del período Jurásico denominado Xiaotingia zhengi, el cual fue hallado en el oeste de China a comienzos de 2011 por Xing Xu, Hailu You, Kai Du y Fenglu Han.

Cuando apareció este dinosaurio chino, se armó un revuelo de grandes dimensiones. Tanto es así que al Arqueotoperix le 'cortaron las plumas' y dijeron que no era un 'pollo' sino un 'dino' con alas y dos patas, de aquellos que dieron los primeros pasos hacia el vuelo. Decían entonces que pertenecía a los Deinonicosaurios, un género de dinosaurios carnívoros, cuyas principales características eran la posición bípeda, las plumas sobre su cuerpo o un dedo extensible en las patas posteriores.

Ante el hallazgo, los científicos chinos decidieron poner patas arriba el árbol genealógico y eliminar al arqueoptérix de la rama de las 'aves' para colocarlo en otra rama estrechamente relacionada con la anterior, la de dinosaurios con forma aviaria -ya saben que los dinosaurios son evolutivamente anteriores a las aves-.

La nueva investigación que devuelve los honores al Archaeopteryx, ha sido publicada hoy en Biology Letters por el biólogo evolutivo, el Dr. Michael Lee, de la Universidad de Adelaide y el Dr.Trevor Worthy de la University of New South Wales y dicen que, efectivamente, es un pájaro.

Para establecer estas conclusiones, se han basado en un método para construir árboles evolutivos que recibe el nombre de "máxima verosimilitud". Consiste en estudiar los distintos rasgos del fósil para ver si se parecen más a una u otra especie. Pero no todos los rasgos valen igual a la hora de decidir, ya que hay rasgos que se adquieren de forma más lenta evolutivamente, y son más propensos a conservarse. Lee encontró, a priori, que si se cuenta el número de rasgos de Arqueopterix de un lado y de otro, prácticamente la relación es del 50:50 entre dinosaurio y ave. Pero si se rasca y se da más valor a esos rasgos que tienen más peso evolutivo, gana el título de Ave. Por ejemplo, un hueso de la espalda es probable que evolucione solo una vez y ha de tener más peso que el color de piel, que puede variar mucho, y por lo tanto es un rasgo menos confiable para la construcción de árboles evolutivos.

Por otro lado, el Arqueopterix comparte características con los dinosaurios como los dientes, las garras y una larga cola ósea, y también posee rasgos de las aves contemporáneas: plumas bien desarrolladas en sus alas y cola, espolón, patas con tres dedos...

Entre los enigmas sin resolver están las bellas plumas de Arqueópterix, que son muy modernas. Sus alas son muy parecidas a las de pájaros actuales, pero aún los investigadores no saben con certeza si este llego a echar alguna vez el vuelo.

Lo sentimos por el Xiaotingia zhengi, pero el merecedor original del primer puesto ha recuperado su 'medalla'.

 Fuente: Quo.

Centro Paleontológico de Enciso.La Rioja.


La localidad riojana de Enciso acoge el Centro Paleontológico, destinado al estudio, promoción y divulgación de las actividades paleontológicas que se realizan en toda la región.

Aquí podemos encontrar una exposición permanente que nos facilitará la comprensión de la visita de los yacimientos. Su recorrido, que puede ser realizado sin necesidad de acompañante, nos introduce en el complejo mundo del estudio de los dinosaurios y de otros restos fósiles. Las maquetas, paneles y fotografías nos van descubriendo algunos de los conocimientos actuales sobre las huellas de los dinosaurios y su entorno.

La exposición se completa con reproducciones a tamaño real de diferentes restos de dinosaurios, modelos tridimensionales de las especies más abundantes en La Rioja y piezas originales precedentes de los propios fondos de la institución. Además, ofrece la posibilidad de contemplar diferentes audiovisuales en el salón de proyecciones sobre el mundo de los dinosaurios.

En las distintas dependencias del centro se albergan además otros servicios como son biblioteca, archivo, centro de investigación y conservación de las colecciones que se organizan a partir de las excavaciones.
El centro está dirigido por el Prof. Félix Pérez Lorente, del Departamento de Química de la Universidad de La Rioja y es sede de importantes reuniones científicas y encuentros entre estudiosos, así como de numerosas actividades divulgativas destinadas al público en general.

En sus aproximadamente 750 m2 reúne una parte fundamental de la variedad histórica y científica que se extiende por el exterior de sus paredes. Su diversidad se aprecia incluso en la propia estructura del edificio: una antigua fábrica de calzado que ha sido remozada guardando el equilibrio entre Sala dentro del Museo Paleontológicolo rústico y lo funcional (si bien la estructura arquitéctonica otorgada por el proyecto de obra no es la mejor que se le podía haber dado) para acoger al visitante en su primera planta con una sala de conferencias dotada también para proyecciones audiovisuales. En la parte superior se encuentra la exposición permanente compuesta por maquetas, paneles y fotografías, introduce al interesado en el mundo de los dinosaurios y los restos fósiles explicando su origen, evolución, peculiaridades geológicas de la zona o repercusión internacional. Todo ello en un tono divulgativo al que acompañan reproducciones a tamaño real y numerosos negativos de algunas huellas aparecidas en el entorno del valle. El centro se completa con una tercera planta destinada a los investigadores.

Horario de visitas:


Del 1 de junio al 15 de septiembre:
Todos los días de 11,00 a 14,00 h. y de 17,00 a 20,00 h.

Resto del año:
Laborables de 11,00 a 14,00h.
y de 15,00 a 18,00 h.
Domingos y festivos de 11,00 a 14,00 h.

Precios de las entradas:
General: 3€
Grupos (más de 10 personas), mayores de 65 años, carné joven: 2€
Menores de 12 años: 1,50€.
Visitas guiadas concertadas con antelación.
Información y reservas: Telf. 941 396 093
http://www.dinosaurios-larioja.org

Dinosaurios de sangre caliente.

Los dinosaurios gigantes eran de sangre caliente.Los saurópodos tenían una temperatura corporal similar a la de los mamíferos.
Tras muchos años de debates entre paleontólogos, un estudio ha demostrado que los grandes dinosaurios tenían una temperatura corporal de entre 36 y 38 grados centígrados, similar a la de los mamíferos. Los resultados obtenidos por un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de California (Caltech)parece haber puesto fin al que, junto con la extinción, ha sido uno de los grandes temas de conflicto en la comunidad científica durante décadas.

El responsable de la investigación, Robert A. Eagle, reconoce que "hasta ahora, nadie pensaba que fuera posible medir la temperatura de los dinosaurios". Sin embargo, él y su equipo han conseguido hacerlo.

Para ello han utilizado restos fósiles de dos tipos de saurópodos (braquiosaurio y camarasaurio), dinosaurios gigantes reconocibles por tener el cuello y la cola especialmente largos. El equipo de Eagle ha centrado su investigación en la medición de un compuesto formado por isótopos de oxígeno y carbono que se encuentra en el esmalte de los dientes fosilizados de los dinosaurios. Según el estudio, publicado hoy en la revista Science, las cantidades acumuladas de este compuesto "están directamente relacionadas con la temperatura del entorno en el que se formó, en este caso, el interior de los dinosaurios". El investigador asegura que los datos obtenidos mediante este método son "muy precisos" y que tienen un error no superior a un grado centígrado.

Aunque los datos obtenidos por Eagle y su equipo sean correctos, aún habrá espacio para el debate. Si bien muchos paleontólogos asumen que los dinosaurios podían tener temperaturas corporales altas, no todos coinciden en si estos tenían mecanismos de termorregulación internos, como los mamíferos, o si dependían de las variaciones externas, como los lagartos. "El hecho de tener una temperatura corporal alta no implica necesariamente que los dinosaurios pudieran regular su temperatura como los seres humanos", afirma José Luis Sanz, catedrático de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid.

Para los que defienden la ausencia de mecanismos de regulación internos, el hecho de que la temperatura de los dinosaurios sea alta se debe a su enorme tamaño. "El gran volumen de los saurópodos en relación a su superficie corporal hacía que tardaran mucho tiempo en perder calor", afirma Sanz, "con lo que su temperatura se podía mantener alta y aproximadamente constante durante largos periodos de tiempo".

Basándose en este fenómeno, denominado gigantotermia, estudios anteriores habían determinado que la temperatura de los dinosaurios debía estar por encima de los 42 grados centígrados. Según Eagle, la diferencia con las temperaturas medidas por su equipo "podría indicar que los saurópodos tenían mecanismos para impedir que su cuerpo alcanzara las elevadas temperaturas propias de su gigantesco tamaño". El estudio plantea varios ejemplos de estos mecanismos, como la disposición de pequeños sacos de aire internos que ayudaran a refrigerar o la disipación de calor a través de un cuello y una cola especialmente largos.
Un nuevo punto de vista

Pese a todo, Eagle concluye que sus resultados no consiguen responder a la pregunta de si los dinosaurios poseían sólo mecanismos de regulación internos o si necesitaban de pautas que les ayudaran a regular su temperatura, tal y como sucede con los reptiles modernos.

En cualquier caso, Eagle asegura que "nadie ha realizado nunca una medición similar de la temperatura corporal de los dinosaurios", con lo que este estudio ofrece un "nuevo punto de vista en el viejo debate sobre la fisiología de los dinosaurios".

Fuente: Diario Público.