Os presentamos este Acrocanthosaurus de CRETACEOUS CREATIONS. es del escultor Shane Foulkes, montado y pintado por Munuel.Como siempre os animámos a que montéis y piuntéis vuestras propias maquetas.
domingo, 18 de diciembre de 2011
viernes, 16 de diciembre de 2011
Geene Models.
Geene Models es la web del paleoescultor Galileo Hernandez Nuñez , dispone de muchísimas esculturas y de diferentes escalas.
Tiene esculturas de diferentes dinosaurios como yanchuanosaurus o un acrocanthosaurus de un acabado increible , reptiles como erythrosuchus , euparkeria , sphenacodon, y hasta de un dragon .
Pero unas de las esculturas que mas me llaman la atencion , es el diorama de allosaurus vs barosaurus y su cria basado en un dibujo de John Gurche y de la escena montada en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York (AMNH ) el diorama es precioso y con muy buenos detalles .
Tiene esculturas de diferentes dinosaurios como yanchuanosaurus o un acrocanthosaurus de un acabado increible , reptiles como erythrosuchus , euparkeria , sphenacodon, y hasta de un dragon .
Pero unas de las esculturas que mas me llaman la atencion , es el diorama de allosaurus vs barosaurus y su cria basado en un dibujo de John Gurche y de la escena montada en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York (AMNH ) el diorama es precioso y con muy buenos detalles .
También tiene varios dioramas igualmente buenos y tan bien detallados , como el de una madre T-rex y sus 2 crias cazando un edmontosaurus , 2 gorgosaurus cazando un chasmosaurus , un giganotosaurus con 3 iguanodons o un daspletosaurus comiendose a un corythosaurus.
Luego dispone de varios dinosaurios basados en la trilogia de Jurassic Park , que son realmente clavados a los de las películas.
domingo, 11 de diciembre de 2011
El último dinosaurio.
La Tierra ha pasado por muchos cambios climáticos, no me cabe la menor duda. Hace años visité el Painted Desert y el Petrified Forest (Arizona), ambos muestran que la vida allí hace muchos miles de años era un vergel. Sin embargo, ahora son lo que su nombre indica: desierto y árboles petrificados. No imagino a un dinosaurio preocupándose por el cambio climático. ¿No? No. Sencillamente porque no hubiese podido sacarle partido mediático. Es urgente y necesario cuidar el planeta en el que habitamos, pero sin hacer proselitismo o demagogia usando los cambios naturales de la climatología terrestre. Más congruencia.
¿Será por eso que los apóstoles de esa nueva religión han perdido credibilidad? Eso de predicar el ahorro energético y usar aviones privados para desplazarse, o tener acólitos que imparten conferencias gratis mientras el jefe cobra miles de dólares no es serio. Asimismo, esa manía que tienen algunos humanos de ejercer de Atila asolando huertos y cubriendo la tierra con cemento es abonar el desastre.
La autora del artículo.Rosetta Forner.
En vez de centrarse en quedar bien de cara a la galería, sería más conveniente idear cómo lograr que la gente de las zonas más desfavorecidas de la Tierra tenga agua para beber y cultivar los campos, y así acabar con el hambre y la desigualdad entre hermanos. Que no se nos seque la conciencia: plantemos árboles, aunque sea en el balcón, o al final tendremos un planeta lleno de ladrillos y ni una gota de agua.
Fuente: La Razón.
martes, 6 de diciembre de 2011
Brontosaurus y la nalga del ministro.
Quien abra las páginas de este libro maravilloso sabrá, en primer lugar, por qué fue necesario que un ministro británico resultase herido en la nalga izquierda para que Darwin llegase a escribir El origen de las especies. Atrapado por esta fascinante historia, el lector irá disfrutando de otras muchas en las que se habla de dinosaurios, de por qué los teclados de los ordenadores tienen las letras distribuidas de manera absurda e ineficaz, del orgasmo femenino y los errores de Freud, de las maravillas del ornitorrinco, del viaje censurado de Gulliver... Desde luego que Gould pretende entretenernos, pero lo que le importa, sobre todo, es familiarizarnos con la realidad de la ciencia y mostrarnos cuánto importa su conocimiento para nuestras vidas.
Stephen Jay Gould (1941-2002), paleontólogo y biólogo evolutivo, fue catedrático "Alexander Agassiz" de Zoología de la Universidad de Harvard, donde trabajó desde 1967. Combinó magistralmente la investigación científica con la divulgación y el ensayo, dominios en los que fue un maestro reconocido universalmente. Crítica ha publicado la mayoría de sus libros, obras como La falsa medida del hombre, El pulgar del panda, Ciencia versus religión, Brontosaurus y la nalga del ministro, La vida maravillosa, La sonrisa del flamenco, Acabo de llegar y Ontogenia y filogenia.
Colección : Drakontos Bolsillo
Páginas: 632.
ISBN :978-84-7423-818-1
Cambio Climático ?
Hola amigos te ofrecemos 2 artículos distintos sobre el cambio climático. ¿Qué piensas tú?
Este es el primero:
El hielo del Ártico es cada vez más delgado y su extensión, menor. A finales de este verano la capa marina congelada cubría 4,34 millones de kilómetros cuadrados, una superficie que se quedó muy cerca del récord histórico de mínimos, el de 2007. Pero los científicos sospechan que, en realidad, se superó esa marca, que la situación fue peor que hace cuatro años por cantidad total de hielo, ya que ahora es más delgado. "Lo que estamos viendo es que, en 10 años, entre 2002 y 2011, es mucho mayor la reducción de volumen, un 60%, que la de extensión, un 30%", explica Ed Ross, físico de la empresa ASL Enviromental Sciences y de la Universidad de Victoria (Canadá). ¿La causa? No hay que buscar muy lejos: el calentamiento global. "En 20 años el incremento de temperatura registrado, por ejemplo, en la bahía de Hudson, es siete veces superior a la media del planeta; es algo que se aprecia a simple vista", afirma Vincent Warwick, director del Centro de Estudios Nórdicos (CEN), en Quebec.
Pero la pérdida de hielo en el océano del norte es más compleja que la reducción de su tamaño. "El que se está perdiendo es sobre todo el hielo viejo, y se forma el de un año, que es más frágil", explica Frederic Lasserre, investigador del CEN. Y esto tiene que ver con el adelgazamiento progresivo de la capa congelada, "porque el hielo viejo puede llegar a tener ocho o nueve metros de grosor, y el nuevo, unos tres", añade.
El hielo tiene unas propiedades muy interesantes, señalaba el físico Bruce Parsons (Instituto de Tecnología Oceánica, Canadá) en el congreso Ocean Innovation 2011, celebrado en pleno Ártico, en Iqaluit. "Al congelarse pierde densidad y flota (si no, el mar estaría congelado hasta el fondo) y es muy duro, buen aislante y muy quebradizo".
Para conocer su extensión total los satélites son óptimos, pero medir el grosor es complicado, explica Ross. La perforación es precisa, pero tiene la limitación de ser puntual. "Lo común ha sido medir cómo es de grueso el hielo del océano Ártico con sónar desde submarinos que navegan constantemente por debajo", añade este especialista. "También se pueden aplicar métodos electromagnéticos desde helicópteros y, desde satélites, láser, radar y altímetros para determinar el volumen de hielo que sobresale del agua". Así, poco a poco, los científicos van conociendo muy bien al menos algunas regiones árticas, aunque, dicen, queda mucho por hacer para saber del conjunto.
El efecto del calentamiento no es menor en tierra, donde el permafrost (terreno congelado) es muy sensible. "En 1987, empezamos a realizar perforaciones en el permafrost en unos 50 lugares [en territorio del extremo norte]", explica Michel Allard (de la Universidad Laval, de Quebec). "Hemos constatado que la temperatura está incrementándose y, en las zonas en las que hay deshielo superficial del terreno en verano, esa capa es cada vez más profunda". Desde 1992, en la península de Quebec, que hasta entonces era una de las más estables del planeta, se registra una de las tasas de calentamiento más altas de la Tierra.
Una consecuencia es que proliferan los arbustos. "Esto tiene un efecto de retroalimentación positiva del calentamiento", explica Allard, porque el terreno con esta vegetación absorbe más radiación solar que la superficie helada, con lo que se refuerza la subida de la temperatura. Los arbustos, además, retienen más nieve y aumentan su efecto aislante, impidiendo que se congele el suelo en muchas zonas que van colonizando los arbustos, con lo que se extiende esta vegetación.
El CEN tiene en el Ártico, en el Noroeste canadiense, 80 bases científicas. La más septentrional está en Ward Hunt, el extremo del continente americano, señala Émilie Saulnier-Talbot, científica del centro, durante una visita organizada por el Gobierno canadiense. La base más meridional está en la bahía de Hudson, en lo que ellos llaman el final de la carretera. A partir de ahí, hay 3.000 kilómetros de Ártico hasta Ward Hunt y solo se puede viajar por aire, o por mar en verano.
La acelerada pérdida del permafrost influye, por ejemplo, en el mayor riesgo y coste de las infraestructuras y edificios, que se quedan en suelo inestable. Pero no solo. "Cuando se derrite el permafrost se forman lagos y prolifera en ellos actividad microbiana", concreta otra científica del CEN, Isabelle Laurión. Y esos lugares pasan de ser sumideros de carbono atrapado a emisores activos de gases de efecto invernadero liberados por la actividad de plantas y microorganismos. "Los parches de agua en el hielo están aumentando y estos fenómenos poco conocidos pueden esconder un efecto grande de aceleración del cambio climático", advierte Laurión. "El calentamiento es muy intenso en los polos y los cambios pueden ser drásticos", asevera.
Sin duda los ecosistemas reaccionan ante las condiciones climáticas cambiantes y el científico Luis Fortier pone varios ejemplos, desde los osos polares y las morsas, hasta el zooplancton marino, pasando por las focas. En Canadá hay unos 20.000 osos blancos en 12 poblaciones, dice. "Cada hembra necesita comer entre 50 y 55 focas (phoca hispida) al año para no pasar hambre y poder reproducirse", y esas focas se reproducen en el hielo, que cada vez es menos extenso. "Esto supone un serio riesgo para los osos". También las morsas afrontan problemas al retraerse la capa helada porque están encima de las plataformas en aguas someras y se alimentan de animales del fondo, que resultan más inaccesibles si la placa helada se aleja de la orilla, apunta Warwick.
Con menos hielo hay más luz en el agua y, por tanto, mayor actividad fotosintética y más comida, en general, para todo el ecosistema marino, continúa Fortier. Esto afecta al zooplancton y, por la cadena alimenticia, a numerosos animales, incluido el bacalao ártico y la foca que se lo come. "Habrá un reemplazo de las especies árticas por las más generalistas. En 50 años habrá cambiado todo el ecosistema. Esto será en un tiempo más parecido al norte del Atlántico y del Pacífico", advierte. "Poco a poco nos vamos quedando sin Ártico", sentencia Warwick.
ALICIA RIVERA - Iqaluit - 23/11/2011.
Fuente: El País.
El otro:
Nuevo escándalo climático: "Todos los modelos están equivocados".
Se publica en la red una nueva remesa de correos electrónicos de los principales valedores de la teoría alarmista del cambio climático.
Hace dos años un desconocido publicó un fichero con miles de correos electrónicos extraídos de los servidores de la británica Universidad de East Anglia, a la que pertenece la Unidad de Investigación del Clima (CRU, por sus siglas en inglés), uno de los centros de investigación más activos en sus esfuerzos por demostrar la teoría del calentamiento global de origen antropogénico (causado por el hombre). El fichero también incluía parte del código fuente empleado por los climatólogos que mostraba cómo cocinaron los datos para forzarlos a mostrar un calentamiento que no mostraban por sí mismos.
El escándalo por el contenido de aquella filtración acabó siendo denominado Climagate. Pues bien, parece que estemos ante el Climagate 2.0. Ahora han sido publicados otros 5.000 correos electrónicos. Aunque no ha sido completamente corroborada la autenticidad de los mismos, la Policía ha mostrado interés ante la posibilidad de que le dé más pistas sobre el aún desconocido autor de la filtración original, y Michael Mann, autor de parte de los mensajes y conocido creador de la gráfica del Palo de Hockey, ha reconocido que parecen legítimos.
Además, alrededor de 220.000 han sido almacenados en un fichero comprimido y cifrado con el algoritmo AES y clave de 256 bits, lo cual lo hace virtualmente indescifrable sin saber la contraseña. El por qué se ha distribuido este fichero de esta forma permanece aún como un misterio.
Al contrario que en la anterior filtración, en esta ocasión se ha presentado un breve resumen con algunos correos seleccionados. Así, por ejemplo, el director de investigación del CRU, Phil Jones, reconoce que "todos los modelos [climáticos] están equivocados" al no representar adecuadamente "las nubes de nivel bajo y medio". Estos modelos son la única base para predecir un futuro aumento de temperaturas y así poder exigir recortes en las emisiones de CO2 a la atmósfera.
El climatólogo, que tuvo que dimitir por el anterior escándalo pero terminó siendo readmitido, también reconoce que algunas gráficas de temperatura incluidas en el informe del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU) escogían los periodos cubiertos en las mismas para mostrar calentamiento.
También se observa una gran preocupación por no dañar a la causa. Así, el suizo Heinz Wanner reconoce que pensó que era muy inadecuado resaltar de forma prominente en el informe del IPCC la gráfica del Palo de Hockey -que elimina el llamado periodo cálido medieval, haciendo parecer excepcional el calentamiento del siglo XX-, pero que no hizo declaraciones al Spiegel cuando se las pidieron para no hacer daño a la ciencia del clima.
En cuanto a la transparencia del proceso por el que el IPCC publica sus informes, varios de los mensajes detallan los planes de los climatólogos para borrar cualquier correo relacionado con la elaboración del próximo informe (AR5) para evitar así que sean publicados por una petición bajo la Ley de Transparencia. Como si tuvieran algo que ocultar.
Las pruebas del fraude climático.
El denominado Climagate (también conocido por Watergate climático) ha sido calificado por muchos como el mayor escándalo científico del siglo. Todo empezó en noviembre de 2009, cuando un hacker de identidad desconocida volcó en la red documentos y correos electrónicos internos de la Unidad de Investigación del Clima (CRU) de la Universidad de East Anglia en Reino Unido.
La filtración desveló información, hasta entonces confidencial, de la elite científica vinculada al todopoderoso IPCC, cuyos informes sobre el calentamiento global sirven para justificar las políticas medioambientales, industriales y energéticas de los países emergentes y de las grandes potencias, destinadas todas ellas a restringir y limitar la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero.
La relevancia de dicha filtración radica en que los calentólogos admiten en privado que manipulan datos, destruyen pruebas y ejercen fuertes presiones para acallar a los científicos escépticos con la teoría del calentamiento global de origen antropogénico. Así, por ejemplo, en uno de los correos desvelados entonces, los científicos del CRU reconocen abiertamente que "no podemos explicar la falta de calentamiento en estos momentos [...] Nuestro sistema de observación es inadecuado".
Gráficos como el conocido Palo de Hockey no se derivan directamente de los datos. Además, los calentólogos introdujeron modificaciones arbitrarias para que las observaciones, supuestamente científicas, se adaptaran a lo que debían indicar los modelo climáticos del IPCC. Por si fuera poco, los principales centros propagandistas del calentamiento global se negaron a facilitar los datos en los que basan sus estudios, hasta tal extremo que podrían haber violado las leyes de transparencia de sus respectivos países.
El Climagate ya tambaleó los cimientos del IPCC en 2009. La nueva filtración, el Climagate 2, amenaza ahora con agrandar aún más el escándalo acerca de las manipulaciones y mentiras existentes en el seno de la cúpula climática mundial.
D. R. Herrera / M. Llamas 2011-11-25.
Fuente:Libertad Digital.
Este es el primero:
La población de Iqaluit, en el Ártico canadiense, a orillas de una bahía que se congela completamente en invierno.- A. R.
"Nos quedamos sin Ártico"
Los científicos advierten de que el volumen de hielo ha caído un 60% desde 2002 en el mar del extremo Norte - El cambio climático amenaza al ecosistema.
El hielo del Ártico es cada vez más delgado y su extensión, menor. A finales de este verano la capa marina congelada cubría 4,34 millones de kilómetros cuadrados, una superficie que se quedó muy cerca del récord histórico de mínimos, el de 2007. Pero los científicos sospechan que, en realidad, se superó esa marca, que la situación fue peor que hace cuatro años por cantidad total de hielo, ya que ahora es más delgado. "Lo que estamos viendo es que, en 10 años, entre 2002 y 2011, es mucho mayor la reducción de volumen, un 60%, que la de extensión, un 30%", explica Ed Ross, físico de la empresa ASL Enviromental Sciences y de la Universidad de Victoria (Canadá). ¿La causa? No hay que buscar muy lejos: el calentamiento global. "En 20 años el incremento de temperatura registrado, por ejemplo, en la bahía de Hudson, es siete veces superior a la media del planeta; es algo que se aprecia a simple vista", afirma Vincent Warwick, director del Centro de Estudios Nórdicos (CEN), en Quebec.
Pero la pérdida de hielo en el océano del norte es más compleja que la reducción de su tamaño. "El que se está perdiendo es sobre todo el hielo viejo, y se forma el de un año, que es más frágil", explica Frederic Lasserre, investigador del CEN. Y esto tiene que ver con el adelgazamiento progresivo de la capa congelada, "porque el hielo viejo puede llegar a tener ocho o nueve metros de grosor, y el nuevo, unos tres", añade.
El hielo tiene unas propiedades muy interesantes, señalaba el físico Bruce Parsons (Instituto de Tecnología Oceánica, Canadá) en el congreso Ocean Innovation 2011, celebrado en pleno Ártico, en Iqaluit. "Al congelarse pierde densidad y flota (si no, el mar estaría congelado hasta el fondo) y es muy duro, buen aislante y muy quebradizo".
Para conocer su extensión total los satélites son óptimos, pero medir el grosor es complicado, explica Ross. La perforación es precisa, pero tiene la limitación de ser puntual. "Lo común ha sido medir cómo es de grueso el hielo del océano Ártico con sónar desde submarinos que navegan constantemente por debajo", añade este especialista. "También se pueden aplicar métodos electromagnéticos desde helicópteros y, desde satélites, láser, radar y altímetros para determinar el volumen de hielo que sobresale del agua". Así, poco a poco, los científicos van conociendo muy bien al menos algunas regiones árticas, aunque, dicen, queda mucho por hacer para saber del conjunto.
El efecto del calentamiento no es menor en tierra, donde el permafrost (terreno congelado) es muy sensible. "En 1987, empezamos a realizar perforaciones en el permafrost en unos 50 lugares [en territorio del extremo norte]", explica Michel Allard (de la Universidad Laval, de Quebec). "Hemos constatado que la temperatura está incrementándose y, en las zonas en las que hay deshielo superficial del terreno en verano, esa capa es cada vez más profunda". Desde 1992, en la península de Quebec, que hasta entonces era una de las más estables del planeta, se registra una de las tasas de calentamiento más altas de la Tierra.
Una consecuencia es que proliferan los arbustos. "Esto tiene un efecto de retroalimentación positiva del calentamiento", explica Allard, porque el terreno con esta vegetación absorbe más radiación solar que la superficie helada, con lo que se refuerza la subida de la temperatura. Los arbustos, además, retienen más nieve y aumentan su efecto aislante, impidiendo que se congele el suelo en muchas zonas que van colonizando los arbustos, con lo que se extiende esta vegetación.
El CEN tiene en el Ártico, en el Noroeste canadiense, 80 bases científicas. La más septentrional está en Ward Hunt, el extremo del continente americano, señala Émilie Saulnier-Talbot, científica del centro, durante una visita organizada por el Gobierno canadiense. La base más meridional está en la bahía de Hudson, en lo que ellos llaman el final de la carretera. A partir de ahí, hay 3.000 kilómetros de Ártico hasta Ward Hunt y solo se puede viajar por aire, o por mar en verano.
La acelerada pérdida del permafrost influye, por ejemplo, en el mayor riesgo y coste de las infraestructuras y edificios, que se quedan en suelo inestable. Pero no solo. "Cuando se derrite el permafrost se forman lagos y prolifera en ellos actividad microbiana", concreta otra científica del CEN, Isabelle Laurión. Y esos lugares pasan de ser sumideros de carbono atrapado a emisores activos de gases de efecto invernadero liberados por la actividad de plantas y microorganismos. "Los parches de agua en el hielo están aumentando y estos fenómenos poco conocidos pueden esconder un efecto grande de aceleración del cambio climático", advierte Laurión. "El calentamiento es muy intenso en los polos y los cambios pueden ser drásticos", asevera.
Sin duda los ecosistemas reaccionan ante las condiciones climáticas cambiantes y el científico Luis Fortier pone varios ejemplos, desde los osos polares y las morsas, hasta el zooplancton marino, pasando por las focas. En Canadá hay unos 20.000 osos blancos en 12 poblaciones, dice. "Cada hembra necesita comer entre 50 y 55 focas (phoca hispida) al año para no pasar hambre y poder reproducirse", y esas focas se reproducen en el hielo, que cada vez es menos extenso. "Esto supone un serio riesgo para los osos". También las morsas afrontan problemas al retraerse la capa helada porque están encima de las plataformas en aguas someras y se alimentan de animales del fondo, que resultan más inaccesibles si la placa helada se aleja de la orilla, apunta Warwick.
Con menos hielo hay más luz en el agua y, por tanto, mayor actividad fotosintética y más comida, en general, para todo el ecosistema marino, continúa Fortier. Esto afecta al zooplancton y, por la cadena alimenticia, a numerosos animales, incluido el bacalao ártico y la foca que se lo come. "Habrá un reemplazo de las especies árticas por las más generalistas. En 50 años habrá cambiado todo el ecosistema. Esto será en un tiempo más parecido al norte del Atlántico y del Pacífico", advierte. "Poco a poco nos vamos quedando sin Ártico", sentencia Warwick.
Fuente: El País.
El otro:
ESTALLA EL 'CLIMAGATE 2'.
Nuevo escándalo climático: "Todos los modelos están equivocados".
Se publica en la red una nueva remesa de correos electrónicos de los principales valedores de la teoría alarmista del cambio climático.
Hace dos años un desconocido publicó un fichero con miles de correos electrónicos extraídos de los servidores de la británica Universidad de East Anglia, a la que pertenece la Unidad de Investigación del Clima (CRU, por sus siglas en inglés), uno de los centros de investigación más activos en sus esfuerzos por demostrar la teoría del calentamiento global de origen antropogénico (causado por el hombre). El fichero también incluía parte del código fuente empleado por los climatólogos que mostraba cómo cocinaron los datos para forzarlos a mostrar un calentamiento que no mostraban por sí mismos.
El escándalo por el contenido de aquella filtración acabó siendo denominado Climagate. Pues bien, parece que estemos ante el Climagate 2.0. Ahora han sido publicados otros 5.000 correos electrónicos. Aunque no ha sido completamente corroborada la autenticidad de los mismos, la Policía ha mostrado interés ante la posibilidad de que le dé más pistas sobre el aún desconocido autor de la filtración original, y Michael Mann, autor de parte de los mensajes y conocido creador de la gráfica del Palo de Hockey, ha reconocido que parecen legítimos.
Además, alrededor de 220.000 han sido almacenados en un fichero comprimido y cifrado con el algoritmo AES y clave de 256 bits, lo cual lo hace virtualmente indescifrable sin saber la contraseña. El por qué se ha distribuido este fichero de esta forma permanece aún como un misterio.
Al contrario que en la anterior filtración, en esta ocasión se ha presentado un breve resumen con algunos correos seleccionados. Así, por ejemplo, el director de investigación del CRU, Phil Jones, reconoce que "todos los modelos [climáticos] están equivocados" al no representar adecuadamente "las nubes de nivel bajo y medio". Estos modelos son la única base para predecir un futuro aumento de temperaturas y así poder exigir recortes en las emisiones de CO2 a la atmósfera.
El climatólogo, que tuvo que dimitir por el anterior escándalo pero terminó siendo readmitido, también reconoce que algunas gráficas de temperatura incluidas en el informe del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU) escogían los periodos cubiertos en las mismas para mostrar calentamiento.
También se observa una gran preocupación por no dañar a la causa. Así, el suizo Heinz Wanner reconoce que pensó que era muy inadecuado resaltar de forma prominente en el informe del IPCC la gráfica del Palo de Hockey -que elimina el llamado periodo cálido medieval, haciendo parecer excepcional el calentamiento del siglo XX-, pero que no hizo declaraciones al Spiegel cuando se las pidieron para no hacer daño a la ciencia del clima.
En cuanto a la transparencia del proceso por el que el IPCC publica sus informes, varios de los mensajes detallan los planes de los climatólogos para borrar cualquier correo relacionado con la elaboración del próximo informe (AR5) para evitar así que sean publicados por una petición bajo la Ley de Transparencia. Como si tuvieran algo que ocultar.
Las pruebas del fraude climático.
El denominado Climagate (también conocido por Watergate climático) ha sido calificado por muchos como el mayor escándalo científico del siglo. Todo empezó en noviembre de 2009, cuando un hacker de identidad desconocida volcó en la red documentos y correos electrónicos internos de la Unidad de Investigación del Clima (CRU) de la Universidad de East Anglia en Reino Unido.
La filtración desveló información, hasta entonces confidencial, de la elite científica vinculada al todopoderoso IPCC, cuyos informes sobre el calentamiento global sirven para justificar las políticas medioambientales, industriales y energéticas de los países emergentes y de las grandes potencias, destinadas todas ellas a restringir y limitar la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero.
La relevancia de dicha filtración radica en que los calentólogos admiten en privado que manipulan datos, destruyen pruebas y ejercen fuertes presiones para acallar a los científicos escépticos con la teoría del calentamiento global de origen antropogénico. Así, por ejemplo, en uno de los correos desvelados entonces, los científicos del CRU reconocen abiertamente que "no podemos explicar la falta de calentamiento en estos momentos [...] Nuestro sistema de observación es inadecuado".
Gráficos como el conocido Palo de Hockey no se derivan directamente de los datos. Además, los calentólogos introdujeron modificaciones arbitrarias para que las observaciones, supuestamente científicas, se adaptaran a lo que debían indicar los modelo climáticos del IPCC. Por si fuera poco, los principales centros propagandistas del calentamiento global se negaron a facilitar los datos en los que basan sus estudios, hasta tal extremo que podrían haber violado las leyes de transparencia de sus respectivos países.
El Climagate ya tambaleó los cimientos del IPCC en 2009. La nueva filtración, el Climagate 2, amenaza ahora con agrandar aún más el escándalo acerca de las manipulaciones y mentiras existentes en el seno de la cúpula climática mundial.
Fuente:Libertad Digital.
viernes, 25 de noviembre de 2011
La mayor extinción de especies.
Entrada del Meishan Geopark, en China, decorado con moldes de fósiles de especies que se extinguieron hace unos 250 millones de años.- SHUZHONG SHEN.
La mayor extinción de especies en la Tierra se produjo hace 252 millones de años.Se perdieron a la vez organismos terrestres y marinos, seguramente debido a la emisión masiva de CO2 de origen volcánico .
La mayor extinción de organismos vivos en la historia de la Tierra tuvo lugar hace 252,28 millones de años, según indican unos investigadores que han analizado fósiles y rocas en el sur de China. Hasta ahora se conocía esa fecha solo de modo aproximado y la precisión es importante, explican, para intentar determinar qué mecanismo desencadenó esa crisis planetaria de biodiversidad. Ellos se inclinan por la emisión masiva de CO2 de origen volcánico como causa. El equipo internacional, liderado por Shu-zhong Shen (Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing, China), considera que la extinción masiva se produjo en menos de 200.000 años, desapareciendo el 90% de las especies marinas y el 70% de las terrestres a la vez.
Se conocen cinco extinciones masivas en la historia de la Tierra, y la de hace unos 250 millones de años fue la mayor, pero las fechas precisas y su duración no se conocen con exactitud, comentan Shu-zhong Shen y sus colegas en la revista Science. "Las escalas de tiempo detalladas de las extinciones y sus fases de recuperación son esenciales para comprender los cambios físicos, ecológicos y químicos, así como para explorar posibles causas", escriben. "Este es el primer trabajo que proporciona tasas de extinción masiva", señala uno de los investigadores, Charles Henderson (Universidad de Calgary, Canadá). "Nuestra información estrecha las posibilidades de lo que desencadenó dicha extinción y cualquier mecanismo potencial debe coincidir con esta escala de tiempo".
Hace 250 millones de años, los continentes formaban una única masa terrestre, Pangea, y el entorno en tierra firme variaba desde desiertos hasta selvas; los vertebrados de cuatro patas empezaban a diversificarse, entre ellos, los anfibios primitivos, los reptiles y un grupo que incluiría después a los mamíferos, comentan los especialistas de Calgary.
El equipo de Shu-zhong Shen ha estudiado fósiles, rocas sedimentarias y 29 capas de cenizas volcánicas. La Tierra, en el tiempo de aquella extinción masiva, tenía niveles bajos de oxígeno en los ambientes marinos de aguas someras y hubo extensos incendios en tierra firme. Estos datos sugieren, señala Science, que unos cambios medioambientales profundos junto con alternaciones del clima posiblemente debido a la emisión masiva de dióxido de carbono y metano, pudieron disparar aquella enorme crisis de biodiversidad. "Estos datos son importantes ya que nos permiten comprender los cambios físicos y biológicos que tuvieron lugar", añade Henderson. "No nos metemos a discutir el cambio climático actual, pero es obvio que el calentamiento global es preocupante. El registro geológico nos indica que constantemente se producen cambios, y la vida se recuperó de aquella gran extinción".
jueves, 24 de noviembre de 2011
Dinosaurio de 1.400 kilos con plumas.
El animal emplumado más grande conocido vivió en lo que hoy es China hace unos 70 millones de años, a finales del Cretácico. 'Gigantoraptor erlianensis' medía 5 metros de alto y 8 de largo, y pesaba 1.400 kilos. Su peso triplicaba al animal con plumas que ostentaba hasta ahora el récord, el 'Dromornis stirtoni', que corrió por tierras australianas hace entre 8 y 6 millones de años. Los restos del nuevo gigante, un dinosaurio con apariencia de ave, han sido descubiertos en Mongolia Interior por un equipo de paleontólogos liderado por Xing Xu, de la Academia China de Ciencias, recientemente lo presentaron en 'Nature'.
«Es como tener un ratón del tamaño de un caballo o de una vaca», dijo ayer Xu, científico famoso por haber descubierto dinosaurios como 'Microraptor gui', con plumas y que tenía cuatro alas, y 'Guanlong wucaii', el miembro más antiguo de la familia del tiranosaurio. Ahora, con el nuevo especímen alado ha roto lo que parecía un patrón en la evolución que condujo de los dinosaurios a las aves. Se tenía asumido que los dinosaurios carnívoros habían ido reduciendo de tamaño según iban teniendo más apariencia de ave. 'Gigantoraptor' rompe esa norma.
Los restos del animal -correspondientes a las patas, vértebras, y parte de la pelvis y del cráneo- han llevado a los paleontólogos chinos a definir una nueva especie dentro de los oviraptores, un grupo de pequeños dinosaurios alados no voladores que raramente superaban los 40 kilos. Los científicos destacan que 'Gigantoraptor' es 300 veces más grande que 'Caudiptteryx' y 'Protarchaeoptery', de su mismo grupo y que ya tenían plumas en las extremidades y otras partes del cuerpo. Los análisis de los fósiles han revelado que el animal viviría unos 18 años -el ejemplar desenterrado tenía unos 11- y que crecía muy rápidamente.
«Ha sido un descubrimiento sorprendente, inesperado», dijo Xu en rueda de prensa en Pekín. «Es uno de los últimos grupos de dinosaurios que habríamos esperado que tuviera un representante tan grande».
Fuente: Diario Sur.
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